
- Hace mucho ya que pasó todo esto... pero es hora de recordar.
Tiempo atrás fui un gran fotógrafo. Mis instantáneas eran cotizadas como algo valioso y era una persona de renombre.
Además mi posición me permitía conocer a las más bellas mujeres. Todas querían se modelos aunque algunas fuesen solo de espíritu y otras de físico conseguía que todas se viesen como Afrodfitas extraviadas en este mundo de los mortales.
Con la mayoría conseguía una relación de amistad y con otras evidentemente algo más. Yo no me conformaba con eso ... pedía que me diesen algo que fuese característico suyo ya que desde ese momento las poseería y nos fundiríamos en uno.
Los regalos eran de lo más diverso: desde esencias de perfumes, muestras de lencería, objetos característicos de los gustos de la chica en cuestión y un sinfín de posibilidades más. La más peculiar fue una chica de dulce rostro cuyo nombre no recuerdo que me regaló una de las cosas más bellas que vi en la vida: se grabó mientras lo hacíamos y me regaló el fragmento de la cinta en la que el vello se la erizaba, la carne se la ponía de gallina y su cuerpo se estremecía por la llegada al climax.
Yo tenía una teoría: para concebir algo tienes que dar algo del mismo valor.Es el intercambio, el trueque de siempre. Y como ellas me debían la fama me quedaba con lo más preciado de su ser.
Hubo un día sin embargo en que todo cambió.
Estaba en la cama junto a una chica rubia, despampanante, cuando oí un chasquido y de repente ella gritó. Le pregunté que le pasaba y me contestó preguntándome por mi brazo derecho... ya no estaba. Me puse claramente nervioso y evidentemente no pude terminar mi faena en la cama con ella.
Necesitaba una explicación pero en el hospital solo decían que eso era una malformación de nacimiento y que los huesos de mi cuerpo estaban predispuestos de tal modo que ahí nunca podía haber habido un brazo. Al final se creyeron que estaba gastando una broma de mal gusto y me echaron de allí.
Pasaron dos días y no podía ni comer ni dormir. Todo esto me intrigaba sobremanera:¿qué le había ocurrido a mi brazo? Al final caía rendido a la tercera noche por el cansancio y me dormí. tuve un sueño muy extraño: en él aparecía una mujer de oscuros cabellos y ataviada con un vestido rojo que se me quedaba mirando mientras pestañeaba cual pajarillo queriendo tomar el vuelo. Oí un chasquido y me desperté.
Mi otro brazo ya no estaba. ¿Cómo era esto posible? ¿Era una enfermedad? ¿O un mal sueño? Quería despertarme y encontrar de nuevo mi cuerpo completo. Rompí a correr. Estaba inválido: ¿qué podría hacer ahora? ¿Cómo sacaría mis fotos si ya no podía utilizar una cámara?
Salí a la calle y junté a todos mis conocidos. Los más inteligentes me podrían dar una solución, pero nadie la encontró y se fueron marchando. Y oí un chasquido.
Cuando me quedé solo fui a levantarme de la silla... ya no podía ponerme en pie ya que no tenía pies y mis piernas iban desapareciendo a cada instante. Chillé asustado. Un vecino llegó y preguntó qué me había pasado. Le pedí que me sacase una foto, así la gente me creería. También le pedí que mirase alguna foto mía antes de todo esto y para mi asombro ¡no tenía mi cuerpo completo! Le faltaban mis miembros que habían sido mutilados. ¿Qué había pasado? Mis fotos estaban cambiando conmigo. Sin embargo al ver las fotos de las chicas que había retratado aparecían en el fondo partes de mi cuerpo: dedos, manos, pies, brazos... ¡y piernas!
Inmediatamente me miré las piernas pero sólo vi vacío y no había nada más. Era un tronco con cabeza... Hacía justo un segundo había oído otro chasquido. En ese momento opté por no escuchar... si esos chasquidos conseguían que desapareciesen mis miembros al no oírlos ¡no deberían desaparecer!
El vecino abrió la ventana ya que se estaba hipervenitlando por toda esta situación y se vio a un chaval en el edificio de enfrente cantando mientras chasqueaba los dedos. Mi miembro desapareció, mi pelvis también, acto seguido fue todo mi tronco y justo un instante después era un cuello con cabeza.
Volví a ojear las fotos: cada vez había más chcias con más partes de mí en sus fotos. ¿pero qué coño pasa aquí? ¡Quiero que esto termine! Me derrumbé y me puse a llorar. No quería terminar como una cobaya de laboratorio, solo quería volver a ser yo.
El chico volvió a chasquear: mi nuez desapareció, mi cuello también y mis labios se borraron de mi rostro... ya no tenía boca. Ya no podía hablar y solo lloraba. Mis lágrimas corrían presas del miedo y de la incomprensión.
Cerré los ojos y creí dormirme. Mi oreja desapareció. Veia mi cierpo recomponiéndose en la distancia y de repente poseía todo mi cuerpo enfrente mío... era un alma pensante. De repente mi cuerpo se me quedó mirando y señaló justo al lado mío. Una diosa de increíble figura estaba ante mí vestida con un excitante vestido rojo y unos labios también rojos que pedían ser besados con inmediatez. Era la mujer de mi sueño. Solo dijo esto:
- Tu mente esá apunto de desaparecer. Debes apurarte, solo sálvate.
- ¿cómo? - le dije yo claramente dispuesto a todo.
- Comprende por qué te pasa esto. Todo ocurre para mantener el equilibrio ... Si por poseer a una mujer al yacer con ella pides a cambio lo más importante de su ser debe ocurrir algo para que todo esté en equilibrio.
La cinta terminó. El policía la guardó con el resto de pruebas. La cinta estaba grabada días después de la muerte del individuo y como título ponía en la caja lo siguiente:
- No pidas nada a cambio a menos que sepas que tú tienes que aportar algo de mismo valor.


