
La gran bañera está llena de sangre, el ambiente huele a alcohol. Nada más entrar una pareja ya está retozando en el gratificante líquido. Cuerpos enteros son lamidos por la multitud que se acerca. La bebida y los alucinógenos hacen mella entre los presentes. Solo pueden besarse, acariciarse y lamerse, cualquier contacto que sobrepase de ahí no está permitido, al menos hasta que llegue el momento cúspide de la noche.
Ríos y ríos de sangre comienzan a descender de las paredes. El oscuro rey junto a su misterioso harén acaba de hacer aparición. Esos ojos de mirada penetrante cautivan todas las miradas de los presentes y, como si de un hechizo se tratase, el ambiente se transforma haciendo posible así percibir el olor a lujuria pululando por todo el lugar mientras los asistentes a la fiesta aumentan su excitación de manera directamente proporcional a la velocidad a la que las prendas de ropa van cayendo al suelo.
El momento se acerca…
Una sinfonía de voces pidiendo saciedad puede oírse y disfrutarse desde cualquier punto de la casa. Suaves gemidos se van escapando en el encantamiento por terminar.
La gran aparición tiene lugar. La gran reina del misterioso rey aparece de lo más hondo de la sangrienta bañera dejando ver toda su silueta teñida de rojo.
El extraño ritual llega a su momento cumbre: una simultánea comunión sangrienta entre decenas de magníficas criaturas que ansían un fin común: alimentarse.
Ríos y ríos de sangre comienzan a descender de las paredes. El oscuro rey junto a su misterioso harén acaba de hacer aparición. Esos ojos de mirada penetrante cautivan todas las miradas de los presentes y, como si de un hechizo se tratase, el ambiente se transforma haciendo posible así percibir el olor a lujuria pululando por todo el lugar mientras los asistentes a la fiesta aumentan su excitación de manera directamente proporcional a la velocidad a la que las prendas de ropa van cayendo al suelo.
El momento se acerca…
Una sinfonía de voces pidiendo saciedad puede oírse y disfrutarse desde cualquier punto de la casa. Suaves gemidos se van escapando en el encantamiento por terminar.
La gran aparición tiene lugar. La gran reina del misterioso rey aparece de lo más hondo de la sangrienta bañera dejando ver toda su silueta teñida de rojo.
El extraño ritual llega a su momento cumbre: una simultánea comunión sangrienta entre decenas de magníficas criaturas que ansían un fin común: alimentarse.

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