sábado, 29 de diciembre de 2007

...Realmente eran 22....


Érase una mujer en cuerpo y alma... pegada a una edad de niña. La chica lo pasaba mal... estaba en medio de todas partes pero sin estar en ninguna.
Deseaba avanzar... quería dejar atrás su niñez pero no conseguía alcanzar una madurez...
por todas partes se iba prendiendo de la gente como aquélla niñita que se abrazaba a sus amiguitos para conseguir el cariño que la faltaba por su osito de peluche olvidado en casa...
Y luego un día cuando menos lo esperaba... aprendió de la vida a pasos agigantados en escasas dos horas:
Se encontró con el ídolo imaginario de su cabeza. Estuvieron hablando largo y tendido sobre la vida, sobre el sexo, sobre los hombres, sobre la inocencia, sobre la envidia... pero sobre todo le dio un consejo a esa chavala de cabello oscuro y alta auto estima: no pierdas nunca ese amor que te tienes, no pierdas nunca esa independencia a la presión del grupo y de los ajenos porque si conservas todo eso serás muy grande, cariño.
La chica en ese momento no se había dado cuenta de la importancia de esas palabras... que realmente eran muy sabias...
Ella creía que en ese corto espacio temporal había pasado de niña a adulta... y sin embargo no había advertido que esa mujer lo único que hizo fue poner palabras a lo que los sentimientos ya decían...

Aquella chavala... tenía 17 años en su DNI pero su cuerpo y su mente... chillaban ahogadamente que tenía 22...

Desde entonces solo se demuestran los 17 en su carné... y cualquiera que no la conociese diría que realmente tiene esos 22....

1 comentario:

Anónimo dijo...

Eran 28