miércoles, 13 de febrero de 2008

Batallando



Obsesión por la no obsesión, por no derramar sangre en vano por no empezar una cruzada sin sentido.
Los vestigios de la lucha aun están visibles: la sangre aun se oxida en las espadas caídas en el suelo, los cuerpos todavía yacen sin ser saqueados, el ocaso aun difunde la llamada a la batalla.
La lucha fue dura, las bajas incontables y el esfuerzo realizado infinito.
El mundo entero conoce de la batalla.














... ¿y quién ha ganado?
Sus propios fantasmas













A la luz de un leve candil se miró al espejo y contempló que había perdido sus propias batallas: su espíritu había ganado a su racionalidad y había roto todas sus defensas.
Su cara desfigurada auguraba sufrimiento para el tiempo venidero. Solo sus acciones o la ausencia de éstas podrían conseguir que salga del círculo vicioso en el que ella sola se ha visto encarcelada.

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