
¿Por qué tus brazos no me rodean?
¿Por qué no se de ti?
Sabes que sigo aquí, que no me he ido...
Ven ya... o sino me temo que tendré que ser yo quién se vaya de tu lado.
Cojo la cuerda... la coloco en el árbol y compruebo que resista... Carpe Diem
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